Una buena solución es entregar el stock que nos sobra a empresas como
LiquiStocks, que se encargan de hacer lotes y luego ponerlos a la
venta en subastas. Compran lo que sobra a otras empresas, y
venden stocks todo tipo procedentes de juzgados mercantiles, liquidaciones concursales, aduanas, subastas, embargos, cierres de empresas, fábricas y almacenes.