Un casco inteligente y tecnológico

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Viajar en moto requiere contar con los mejores elementos de seguridad. Al tratarse de un vehículo en el que se viaja a la intemperie y expuesto a todo tipo de riesgos, resulta indispensable disponer de la mayor seguridad posible. Uno de los elementos esenciales y obligatorios es el casco. Para muchos puede parecer un estorbo, cuando en realidad lo único que hace es permitir que el viaje en moto sea más seguro y, en consecuencia, relajado.

Lejos quedan las motos en las que todo era arriesgado, inestable y poco seguro. Del mismo modo que las motos han evolucionado en todos los sentidos, lo han hecho los elementos necesarios para que su conducción sea segura. Desde los trajes y botas hasta los guantes y, por supuesto, los cascos. Estos últimos, dotados con la mejor tecnología para hacer de la experiencia motera lo más satisfactoria posible.

En la era digital en la que nos encontramos, la tecnología más avanzada acompaña cada aspecto de nuestra vida cotidiana. La inteligencia artificial se ha colado en nuestro día a día, llegando a formar parte de la seguridad vial. Los cascos de moto no escapan al avance, siendo los que disponen de IA integrada el summum de la innovación y el desarrollo tecnológico del sector. Este tipo de cascos combina la protección física necesaria con la tecnología más avanzada, con objeto de, como decimos, mejorar la experiencia y seguridad del motorista.

Por otro lado, encontramos el sistema MIPS de protección para la cabeza, con el que se reduce la fuerza del impacto, actuando sobre los movimientos de rotación que, siendo muy peligrosos, pueden producirse con el impacto. Sobre ambas tecnologías vamos a hablar en este artículo, para dar a conocer los avances más relevantes dentro de la seguridad vial en lo que a motos respecta.

Un casco con inteligencia

Nada como hablar con entendidos en cascos de moto para conocer lo último en la tecnología aplicada a los mismos. Los expertos de Seewell, creadores del producto antivaho para casco de moto, nos hablan de la aplicación de otras tecnologías en los cascos de última generación.

Un casco inteligente, es decir, con IA, sigue siendo un dispositivo de protección que, en este caso, integra sensores, cámaras, conectividad y algoritmos de inteligencia artificial. Su función es asistir al conductor en tiempo real. Mientras que un casco convencional actúa como protector, estos dispositivos ejercen como asistentes de conducción, sistema de navegación, grabadora de incidentes y monitores del entorno por el que se viaja.

Considerar un casco como inteligente, dotado con inteligencia artificial, requiere que incorpore diversas tecnologías avanzadas. Sensores y acelerómetros que detectan los acelerones bruscos, impactos, velocidad y orientación. En algunos modelos, se incluyen, además, sensores biométricos capaces de monitorear el ritmo cardíaco del conductor.

Estos cascos cuentan a su vez con cámaras frontales y traseras que funcionan como ojos, proporcionando al conductor una visión periférica e incluso trasera en tiempo real, pudiendo grabar la ruta. Con la pantalla HUD, se proyecta la información en la visera del casco, de forma transparente para no distraer al conductor. En esta pantalla, es posible visualizar datos como la velocidad, alertas de tráfico o llamadas entrantes.

Procesadores y chips de IA se encargan de analizar toda la información que proporcionan los sensores y cámaras, generando respuestas inteligentes del tipo alerta de colisión, cambio de carril, zonas de riesgo o comportamiento de otros vehículos. También cuenta con conectividad inalámbrica como Bluetooth, Wi-Fi o redes móviles.

Gracias a toda esta tecnología incorporada y la IA, se puede controlar el casco sin necesidad de utilizar las manos, recurriendo a los comandos de voz.

Este tipo de cascos ofrece a los motoristas funciones diseñadas para mejorar la seguridad del conductor. Se trata de funciones como la navegación asistida con realidad aumentada, proyectando rutas en la visera sin necesidad de apartar la vista de la carretera. Detectan vehículos en el punto ciego, advirtiendo del riesgo mediante alertas visuales o sonoras. Permiten contestar llamadas, reproducir música o consultar una dirección, sin necesidad de soltar el manillar, gracias al reconocimiento de voz. Además, la IA detecta patrones de conducción que pueden resultar peligrosos, como la fatiga o la distracción. En caso de accidente, algunos cascos son capaces de notificar de manera automática a los servicios de emergencia, proporcionando la ubicación del usuario.

La integración de toda esta tecnología supone una serie de ventajas, además de tratarse de una evolución de lo más interesante. Mayor seguridad en la carretera, debido a que anticipa riesgos y proporciona asistencia proactiva. Una conducción más cómoda y conectada, sin necesidad de recurrir a otros dispositivos. Proporciona registro en video del recorrido realizado, lo que resulta de gran utilidad en las revisiones o como prueba de un siniestro. Permite personalizar el sistema, ya que los algoritmos de la IA aprenden del comportamiento del usuario, adaptándose al mismo. Sin olvidar la gran ventaja: prevención de accidentes a consecuencia de distracciones o fatiga.

El futuro de la IA dentro del motociclismo no se queda en los cascos. Esto no es más que la punta del iceberg, ya que la integración de la inteligencia artificial sobre ruedas se dirige a la creación de ropa inteligente, con sensores de temperatura, impacto o humedad, motos autónomas o semiautónomas, capaces de frenar o corregir una trayectoria equivocada de forma automática. Sistemas de predicción de accidentes, utilizando big data combinada con IA, lo que permitirá alertar respecto a las rutas peligrosas, en tiempo real. Por último, las redes de vehículos conectados, donde las motos podrán comunicarse entre ellas, además de hacerlo con la infraestructura vial.

Los cascos de moto inteligentes, que suponen una revolución en lo que a seguridad vial respecta, combinan la protección física necesaria con la tecnología más avanzada, lo que se traduce en asistencia al conductor en tiempo real.

Sistema MIPS o protección máxima

Circular en moto implica tomar unas medidas de protección indispensables. Siendo el casco la pieza clave de la protección. El uso del casco permite proteger la cabeza del motorista, en caso de colisión, evitando daños mayores. Como ya ha quedado claro, las innovaciones tecnológicas en lo que a seguridad vial respecta no dejan de aumentar. El sistema MIPS para cascos es otra de esas novedades tecnológicas que hacen que los cascos sean todavía más seguros.

En este caso, se trata de un sistema de protección para la cabeza, con el que se reduce la fuerza del impacto que puede sufrir el cráneo cuando se produce un accidente. Al mismo tiempo, dado que pueden producirse movimientos de rotación con el impacto, este sistema actúa sobre ellos. Se trata de un tipo de movimientos que pueden resultar de lo más peligroso, por lo que disponer de este sistema ayuda en gran medida a que se minimice el riesgo de sufrir un daño de mayor gravedad.

De manera que el sistema MIPS se clasifica como sistema de protección de impactos multidireccionales. Se compone de una superficie de baja fricción, de forma que la cabeza puede deslizarse unos diez o quince milímetros en cualquier dirección, reduciendo el movimiento de rotación sobre el cerebro. Esto permite evitar que se produzcan lesiones más importantes.

La tecnología utilizada sigue los sistemas de protección presentes en el propio cráneo. Es decir, la piel de la cabeza se mueve alrededor del cráneo, como bien sabemos y todos hemos experimentado. Este hecho consigue amortiguar los impactos que el cerebro pueda recibir.

En el caso de la tecnología del sistema MIPS, el casco cuenta con una lámina fina de policarbonato, la cual se sujeta al corcho del casco mediante un sistema de sujeción con gomas y pines. Esto hace que, al colocarse el casco, la lámina se fije en la cabeza, permitiendo movilidad en la parte externa del casco. Si se produce un accidente, el casco puede girar unos centímetros, transformando la energía frontal del impacto en energía rotatoria, impidiendo que la fuerza mayor llegue a la cabeza y evitando lesiones de gravedad.

Lo mejor del sistema MIPS es que está pensado y desarrollado para que pueda integrarse en cualquier tipo de casco. Es posible encontrarlo en más de cien marcas de casco que lo llevan integrado, siendo un total de quinientos los cascos que incluyen esta tecnología.

Dentro del mercado, es posible encontrar diferentes versiones de este sistema, pudiendo integrarse en cascos diseñados para competiciones deportivas concretas, modelos convencionales de carretera e, incluso, en cascos de protección que no tienen relación con el mundo del motor. Se trata de un sistema de gran efectividad, por lo que puede utilizarse en el desarrollo de cualquier actividad donde exista un peligro potencial y de gravedad para la cabeza. Como ejemplo, las zonas de construcción donde el manejo de materiales pesados puede suponer un riesgo.

Disponer de sistemas de seguridad para proteger la cabeza es fundamental, sobre todo cuando se conduce una moto, donde el riesgo de impacto siempre existe. Ya sea inteligencia artificial con todo lo que implica o sistemas más sencillos como el MIPS, adquirir un casco seguro es la mejor inversión. Se gana en tranquilidad y, en caso de accidente, los riesgos se minimizan en gran medida. Todo ello, gracias a la tecnología más avanzada.

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