26 junio, 2019

El negocio de las gafas de sol

Desde que trabajo en el mundo de las compras y del comercio y he prestado más atención a los comportamientos de los consumidores y de ciertos sectores de la población para poder saber qué vender y cómo vender algo en cada momento, me he dado cuenta de que hay muchísimas personas que se consideran amantes de un producto y que lo que son en realidad es fetiches de algo. A lo largo de mi carrera he encontrado a personas coleccionistas de relojes, de zapatos, de abrigos e incluso conocí una vez a una mujer que coleccionaba ropa de bebés a pesar de no tener hijos de esas edades pero últimamente estoy viendo cierta tendencia hacia las gafas de sol que me ha puesto alerta en torno a este producto.

Las gafas de sol son fiel compañeras de nuestro día a día protegiéndonos la vista de los rayos solares y ayudándonos a conducir evitando el deslumbramiento en ciertos trayectos pero, como es lógico, también son un producto de moda que mueve miles de euros cada año. Numerosas firmas han apostado por este producto para hacerse un hueco en el mundo de la moda, algunas de reciente creación como la ilicitana Hawkers y otras tan conocidas como Ray Ban o  Polaroid. Hoy en día se han convertido en un regalo muy recurrido porque a quien más o a quien menos le gustan las gafas de sol y otros, aunque no sean amantes de este producto, las necesitan para conducir, trabajar o pasear un soleado domingo.

Sin embargo, precisamente debido a esta gran demanda, han ido apareciendo gafas de sol de imitación, algunas con mayor o menor acierto, en muchísimos establecimientos (por no hablar de manteros) y gafas de sol que, aunque no imitan nadie, dejan bastante que desear en cuestión de parámetros de calidad. Tal vez, con otro tipo de producto, estaría más tranquilo pero cuando hablamos de la salud de nuestra vista el tema me alerta un poco más.

Las gafas de sol mejor en ópticas especializadas

Estos últimos años he regalado muchas gafas de sol en cumpleaños, navidad y ocasiones especiales porque es un regalo recurrente, apreciado y al que todo el mundo da uso y por eso soy especialista en encontrar buenas gafas a precios mejores. Una de mis tiendas favoritas para comprar gafas es Gafas Chulas pero, concretamente, suelo comprar gafas de sol de Dolce & Gabbana en esta tienda porque, por un lado he descubierto que los diseños de esta firma suelen sentar bien a la mayoría de los rostros y, por otro lado, porque tienen precios de outlet que abaratan notablemente el coste final de mi regalo.

Mi última adquisición fueron unas gafas de sol de esa firma que costaban 81 euros y yo compré por 56. No está nada mal ¿verdad? Fueron un regalo para mi madre que parece haberse quedado anclada en los años 60 y 70 con Audrey Hepburn, pero teniendo en cuenta que ahora todo lo vintage vuelve a estar de moda podríamos decir que mi madre es toda una mujer tendencia del siglo XXI.

Actualmente tiendas franquiciadas como Alehop y Primark ponen a la venta gafas de sol muy económicas que cumplen la normativa europea y que no deben dar problemas a quienes las lleven pero yo, personalmente, jamás compraría unas gafas de sol fuera de una óptica o de una tienda especializada. Aunque esto es sólo una opinión, como todo lo que hay en este blog. Además, si lo hacemos por economía en la misma tienda online que os recomendaba antes, así como en otras tiendas especializadas que muchas veces vemos en anuncios de televisión, suelen hacer ofertas especiales y promociones 2×1 e incluso 3×1 que pueden conseguirte adquirir gafas de sol de primeras marcas a precios prácticamente de coste.

No hace muchos meses, a principios de la primavera, adquirí un 2×1 en gafas de sol con una compañera de trabajo. Al dividir el coste nos salieron por menos de 30 euros, un precio bastante estándar que podemos encontrar en marcas como Hawkers o Dr. Franklin y que con este tipo de rebajas encontraremos también en grandes firmas de diseño como las antes mencionadas.

Y es que cuando se trata de cuidar nuestra salud todo merece la pena, incluso cuando es para un regalo y no para nosotras mismas, ¿no creéis?