5 junio, 2015

Una piscina de lujo al alcance de tu bolsillo

Una piscina de aguas cristalinas, un habano humeante, una copa de gin tonic y un flotador tamaño XXL sobre el que deslizarse perezoso sobre las aguas, resguardado tras las gafas de sol y la crema solar. Para cualquier hombre que se precie, el goce de la vida se compone de pequeñas cosas y grandes piscinas, cada vez más asequibles gracias a empresas como DTP Piscinas, fabricantes líderes en el sector de las piscinas prefabricadas de poliéster con la gama más completa del mercado y una línea de colores exclusiva que cumplirá con creces los sueños de placer que cualquier persona haya podido albergar.

Esto es posible porque las piscinas prefabricadas de poliéster poseen un precio ultracompetitivo, accesible para casi cualquier bolsillo que desee disponer de una piscina en el jardín de su casa. El precio, pues, es uno de los principales factores que sitúan a las piscinas prefabricadas de poliéster en comparación con las piscinas de obra realizadas en hormigón y acero. De acuerdo con los expertos en la materia, una piscina prefabricada de poliéster puede significar alrededor de un 20 % de ahorro respecto al gasto que acarrearía una piscina de obra. En parte, esta oscilación en el precio se debe a que las piscinas prefabricadas no exigen emprender una obra larga y engorrosa ya que su instalación es sencilla. Es más, en el caso de las piscinas elevadas, ni siquiera es necesario emprender obra alguna ni solicitar ningún permiso de instalación, aparte de que la operación de montaje (y hasta desmontaje, en el supuesto de que ya no se quiera contar más con sus servicios) son de lo más simple, lo que incluye el acondicionamiento de la correspondiente depuradora y sistemas de filtrado de aguas. Sea como fuere, retornando a las piscinas prefabricadas enterradas en el suelo de la propiedad, el proceso de instalación se reduce apenas a escoger el modelo que mejor se adapta al terreno disponible y a nuestros gustos, encargar su transporte y, por último, proceder a instalarla, tarea que ocupará un máximo de tres días, en función de la profesionalidad y grado de experiencia de la empresa contratada. Por poner un ejemplo, Piscinas DTP es dueña de un catálogo de hasta 22 modelos distintos de piscina, de formas y tamaños muy diferentes para satisfacer todo tipo de necesidades, y que en su detallismo por atender las necesidades de los clientes comprenden hasta una gama de 11 colores en lo que se refiere al fondo de la piscina. Desde esta empresa especializada, que dispone de una amplia red de venta de piscinas de poliéster en toda España así como en Francia, Portugal y Marruecos, se asegura que la instalación y montaje de una de sus piscinas prefabricadas de poliéster no se excede de los tres días de trabajo, lo que significa sin duda una diferencia a tener en cuenta respecto a los “20 días como media que se suele tardar en una piscina de obra, o los 10 días para una piscina liner”.

A pesar de esta presteza en la instalación y de la mayor economía en el presupuesto, las piscinas prefabricadas de poliéster no suponen una merma de calidad frente a las piscinas de obra. Popularizadas a partir de la década de los ochenta del siglo pasado, las piscinas de poliéster y fibra han ido experimentando un progreso tecnológico que les permite cumplir con total garantía las demandas de estanqueidad y resistencia del cliente más exigente. No hay más que comprobar que detrás de sus resultados se encuentra una serie de técnicas y materiales empleados asimismo en campos como la aeronáutica o la industria automovilística y naval. A la par que ligeros, este tipo de compuesto sintético es altamente resistente al paso del tiempo y a los impactos, gracias además a los refuerzos de materiales como el gelcoat -la pintura que esmalta y aporta fortaleza a la superficie de la piscina-, o la fibra de vidrio, los cuales también contribuyen a equilibrar el peso y la presión del agua. Por otro lado, estas sustancias provocan que la superficie de la piscina sea tan pulida que su mantenimiento frente a la formación de suciedad, corrosión o deterioro sea mínimo, lo que se extiende a los diseños de la piscina, por lo general libres de aristas y junturas donde puedan acumularse desechos indeseables. Ante semejantes condiciones de base, es natural que firmas como Piscinas DTP ofrezca en su contrato una garantía de diez años que blinda la estanqueidad del casco de la piscina.

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